lunes, 9 de diciembre de 2013

Comer para adelgazar


Hace unos días encontré por la red un meme de humor que me resultó bastante interesante. 
 
A los dietistas-nutricioneistas les encanta

En él, se parte de la pirámide nutricional clásica para dividirla en dos: el trapecio de la pérdida de peso (lácteos, huevos, carne, pescado, fruta y verdura) y el sombrero de papel de la felicidad (dulces, pan, pasta, refrescos, helados…). Los comentarios al meme que encontré eran del tipo “ñam, sombrero de papel…”, “ahora lo entiendo todo” o incluso “eso se lo han inventado las industrias de los lácteos y la carne”. 



Aunque la verdadera cuestión es, si lo que aparece el meme es cierto, ¿por qué en una sociedad con una mayoría de población con sobrepeso u obesidad la parte más grande de la dichosa pirámide está llena de alimentos que nos engordan? ¿Por qué no colocarlos mucho más arriba y en un espacio más pequeño? Y, lo que es más importante, ¿por qué lo mejor y lo peor de la dieta, lo que más y lo que menos debemos comer, es lo mismo (carbohidratos de absorción rápida)? 

Desde que recuerdo he tenido sobrepeso y sin embargo nunca he seguido una dieta de adelgazamiento, lo que es bastante poco común para una mujer. Así, sin contar mucho, entre el 70 y el 80 % de las mujeres de mi entorno han intentado adelgazar alguna vez haciendo una dieta. Y siempre ha sido una de restricción de calorías, casi todas ellas provenientes de las grasas. Y claro, eso da hambre. Pero cuando nos enfrentamos al hambre, como cuando nos enfrentamos al sueño o a la sed, ellos ganan. Siempre. Es cuestión de supervivencia. Si no comes, no bebes o no duermes, te mueres. ¿Cómo va a permitir nuestro cuerpo que, teniendo hambre y comida, no comamos? Es un sinsentido. Así que casi todas las personas que conozco que han hecho una dieta hipocalórica para adelgazar (que son todas las que han hecho una dieta para adelgazar), han acabado sucumbiendo al hambre de la peor manera posible: galletas, bollos, pasta… El sombrero de papel de la felicidad. 

Desde que hago dieta paleo, hace casi un año y medio ya, he perdido unos 8 kilos, casi todos durante los primeros tres o cuatro meses. Desde entonces me he mantenido prácticamente con el mismo peso. Y, desde el principio, he seguido una dieta muy similar: el llamado trapecio de la pérdida de peso (sin los lácteos). Sólo que no es el trapecio “de la pérdida de peso”, porque, aunque sigo comiendo así, ya no pierdo peso. Y, lo que es más importante, durante este año y medio ni he contado calorías ni he pasado hambre. He comido la cantidad de comida que he querido cuando la he querido. Sabía que con la dieta paleo se perdía peso pero mi intención cuando la comencé no era esa. Yo simplemente pretendía mejorar mi salud, cosa que ha ocurrido. Lo de bajar de peso ha sido un efecto secundario agradable. 


Algunas de las cosas que he aprendido sobre mi alimentación diaria relacionadas con la ganancia y/o pérdida de peso y que se podrían extrapolar al resto de la gente: 

1) La grasa quita el hambre y la grasa saturada aún más que la insaturada. El mismo pescado cocinado con grasa de coco me sacia más que con aceite de oliva. Y no hay ninguna diferencia en cuanto al volumen ni las calorías ingeridas. 

2) La cantidad de calorías en forma de tortas de arroz (para otros es pan) que comía cada día era brutal. Prácticamente un paquete de 130 gramos al día. Y con la tripa llena de arroz comía menos comida que me nutriese de verdad pero, además, en pocas horas volvía a tener hambre otra vez. ¿Y qué tomaba entonces? Más tortas de arroz con algo (jamón, paté de aceitunas…). 

3) Al comienzo de la dieta utilizaba los frutos secos para picar entre horas y como manera de calmar el ansia de carbohidratos que se nota al principio. Ahora, si me apetece picar algo, prefiero torreznos. —¿Y por qué te va a apetecer picar algo? —me preguntará algún curioso—. ¿No es que con la dieta paleo esas ansias de picar desaparecen? Bueno, yo aún no me he librado de ellas durante la menstruación. Ante la duda, la culpa es de las hormonas. 

4) ¿Conoces el estómago del postre? ¿Ese en el que te cabe el pastel de chocolate después de que ya tienes el otro lleno con el resto de la comida? Yo ya no. Cuando el postre es comida de verdad, sea fruta o una mouse de chocolate como ésta, tienes que guardarle sitio en tu único estómago. 

No tan bonita como en la web original pero super rica.

5) Ahora me puedo fiar de mi cuerpo cuando siento hambre y de qué la siento. Si un día me pide más carbohidratos le hago caso. Si me dice que fruta, la tomo. Si prefiere boniatos, también. Igual que si durante tres o cuatro días me dice que mejor fruta no. De la cantidad de grasa o proteína no suele decirme nada. Hace tiempo leí que cada persona, según su actividad, flexibilidad metabólica o cómo funcione su sistema digestivo, tiene una mayor o menor tolerancia a los carbohidratos. Pero sólo he podido fiarme de la cantidad que me apetece cuando he dejado de pensar cuántos debo o no debo tomar y me he limitado a elegir de qué alimentos los obtengo (fruta y verdura en vez de cereales y azúcar). 
  

Para acabar me gustaría plantear una duda. A la sociedad estadounidense le ha llegado la noticia de que para perder peso hay que eliminar cereales y dulces (memes como éste son prueba de ello) y, evidentemente, eso es porque a los nutricionistas también (aunque no lo reconozcan y no voy a hablar del famoso método Pronokal). Entonces, ¿por qué de cara a la galería se sigue negando? ¿Por qué oficialmente siguen obcecados en catalogar como herejía cualquier comentario sobre eliminar (o incluso disminuir) los cereales de la dieta?

7 comentarios:

  1. Gabriel : de acuerdo en todo , no hay que olvidar que la asociación de panaderos y pasteleros y productores de cereales , tienen mucho poder y dinero , la primera de ellas tiene una federación mundial, que organiza congresos ( en Granada hace poco hubo uno), contrata médicos para dirigir las ponencias , luego les da premios por su s contribuciones, publican estudios sesgados y de muestras N= 7, si si muestras de estudios realizados sobre 7 personas, en fin no extraña tanto entonces no? Luego consiguen grandes titulares en periódicos de tirada nacional del tipo " comer pan no engorda" o " no comer pan sube el nivel de colesterol".
    Bueno como todos os cambios deberán ser poco a poco, a mi solo me queda por liberarme de la "Cruzcampo joia" que no termino de dejarla del todo, aunque cada vez tiendo a tomarla menos.
    Un salu2

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  2. Hola Gabriel. Eso que dices sobre el pan me recuerda a un artículo que leí hace poco en relación a los estudios sobre refrescos. Resulta que los resultados varían mucho en función de quien financia el estudio. Creo que la curiosidad y el conocimiento son las armas más importantes que tenemos para luchar contra la manipulación. En cuanto a la CruzCampo, todos tenemos nuestras debilidades y no todo sienta igual de mal (o de bien) a todo el mundo ;-)

    Otro saludo para ti.

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  3. Qué tal, Pesque, soy Joan, compartimos algunos comentarios en una entrada tuya de Cualquierapuedehacerlo en verano (iba a hacer la Quebrantahuesos y no sabía si debía empezar la paleodieta tan de golpe). Sólo quería saludarte y animarte a que sigas escribiendo, tanto aquí como en la otra web, es un placer leerte, siempre tan comedida pero a la vez segura de lo que explicas, lejos del "talibanismo" de los que defienden sus teorías a toda costa.
    Desde que empecé hace apenas medio año con esta otra manera de comer, he tenido mis épocas menos estrictas pero siempre manteniendo unos pilares básicos que me mantienen fuerte y en un peso estable que desde hacía muchos años no lograba mantener (pasé de 67-68 a 62-63kg en pocas semanas y hasta la fecha), y sin grandes molestias de mi enfermedad crónica (brotes leves de sacroileítis). Por supuesto, nada de antiinflamatorios diarios, que es lo que me propuso mi reumatólogo.

    Gracias de nuevo, un saludo! ;-)

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  4. Hola Joan:

    Me hizo una ilusión enorme leer tu comentario, aunque no he tenido tiempo hasta ahora de responderte.

    Mi objetivo al escribir sobre estos temas es huir del extremismo pero sin dejar de contar aquello que creo importante aunque no coincida con las recomendaciones de salud oficiales. Me alegra saber que de algún modo he conseguido instalarme en ese difícil equilibrio.

    Estos días me está resultando un poco difícil escribir por falta de tiempo pero seguiré haciéndolo. Muchas gracias por contarme de ti y de tu evolución.

    Un saludo y, por supuesto, nos vemos por aquí ;-)

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  5. es interesante lo que has publicado, como bien dice el dicho, un 30% esta en el gimnasio y otro 70% en la cocina, por lo tanto para bajar de peso es importante saber que comer

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  6. Hola, soy celiaca y me gustaría llevar un estilo de vida más saludable, he oído de este tipo de 'dieta' paleo, y la verdad me parece muy muy saludable. Pero la empezaré poco a poco, quitándome refrescos, azúcar, pan... y para los desayunos que tomas(es decir yo siempre tomo tostadas y a media mañana fruta) GRACIAS DE ANTEMANO.

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    1. Llevamos tiempo pensando en hacer un post sobre desayunos que nunca llega. Lo más rápido es decirte que sobras. Hacemos comida de más y la guardamos para el desayuno, así que desayunamos verduras hervidas con pescado al horno y un huevo revuelto y cosas así. Imagina un desayuno inglés pero sin las judías.

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