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miércoles, 27 de enero de 2021

Regresando a casa

Inicio este post con mucho respeto. Los regresos siempre son complicados y más cuando se producen después de una no despedida tan prolongada.

Cuando comencé a escribir en este sitio acababa de descubrir el camino de mi salud después de una larga travesía por el desierto y quería escribir sobre ello por dos motivos. El primero, porque la escritura para mí es inicio, camino y fin; mi manera de entender, y de entenderme, en un mundo que siempre me pareció demasiado complejo. El segundo motivo tenía que ver con el deseo de comunicar algunas de aquellas cosas que a mí me costó tanto dolor y tiempo descubrir. Esas cosas que me hubiera gustado encontrar recopiladas y ordenadas en un blog.

Sin embargo, resulta que no soy tan metódica ni ordenada como para sistematizar, ordenar y exponer todos mis pensamientos de una manera entendible. Lo mío siempre fue escribir de un modo visceralmente irracional sin apenas pensamiento lógico, o al menos no de una manera consciente. Supongo que ese es uno de los motivos que hizo que, de una forma no premeditada, dejara de actualizar este blog. Escribir es algo que no he dejado de hacer pero sentía que mis pensamientos y escritos poco tenían que ver con la temática de este espacio.


sábado, 5 de enero de 2013

Primer plato

Aprendiendo a comer de nuevo

Como, respiro, corro, vivo... sin gluten desde hace 12 años. Tiempo suficiente para ver el cambio sufrido por nuestra sociedad en relación a este elemento cuya existencia, para mí, había pasado desapercibida hasta el ¿terrible? momento del diagnostico. Recuerdo las palabras del médico: Nena, la tienes... Tienes la celiaca. Luego vinieron las preguntas sobre cómo alimentarme a ninguna de las cuales supo responder la gastroenteróloga de bata blanca que me acababa de hablar de lo grave que podía ser la celiaquía si no hacía una dieta muy estricta.

El tiempo pasado desde entonces me ha hecho aprender por mi cuenta lo que los médicos no supieron responderme. La asociación de celíacos me aportó las primeras pautas alimentarias y gracias a ellos descubrí que el gluten podía estar en prácticamente cualquier alimento. El secreto estaba en saber identificar al enemigo para poder evitarlo. Después vinieron años de autoaprendizaje a base lecturas, ensayo y error, siempre bajo el impulso de la falta de salud y el deseo de hallar la alimentación perfecta, si es que tal cosa existe.